La reforma de esta vivienda requería transformar una vivienda con cuatro dormitorios concebida para una familia estándar, en un apartamento adaptado a las necesidades de una única persona jubilada, que buscaba luz y espacios amplios, además de una eficiencia energética mejorada.
La distribución inicial de la vivienda, fue respetada casi por completo, eliminando únicamente el dormitorio más pequeño de la vivienda, ubicado junto a la entrada. De esta manera se eliminaron espacios destinados a pasillos, se facilitó la iluminación natural de toda la vivienda y se conformó una nueva estancia principal de gran amplitud, que pasa funcionar como núcleo y corazón de la actividad doméstica.
Buscando una solución intermedia para compartimentar este nuevo espacio sin restar amplitud a la estancia, se plantea una celosía de madera que separa la zona de salón del vestíbulo de la vivienda, sin cortar violentamente la estancia y permitiendo una permeabilidad casi total.
Al recuperar la terraza de la vivienda, se mejora mucho la conexión interior-exterior de la estancia.
La reforma se completa con una intervención completa en la envolvente, añadiendo aislamiento adicional en fachadas y sustituyendo las carpinterías, lo que se traduce en una mejora de la eficiencia energética muy notable.