Ciudades inteligentes

El pasado miércoles tuvimos la fortuna de asistir a una serie de charlas en CONAMA 2012 (Congreso Nacional del Medio Ambiente) acerca de diferentes temas de actualidad donde se planteaban diferentes estrategias, proyectos e ideas, así como experiencias de éxito centradas en la voluntad de orientar lo urbano hacia una senda más habitable, sostenible y respetuosa con el medio ambiente y sus habitantes.

Además de una interesante mesa redonda acerca de «la ciudad a escala humana», donde se expusieron diversas iniciativas y propuestas de éxito que buscan un modelo de ciudad más inclusivo para todos los sectores sociales, teníamos especial interés en asistir a una charla llamada «Smart cities, green cities… El modelo de ciudad a debate» donde podríamos entrar contacto con esta tendencia de las ciudades inteligentes y todas las propuestas que van asociadas a este nuevo concepto de ciudad. La charla contó con la presencia de la alcaldesa de Logroño, que ostenta el cargo de Vicepresidenta de la Red de Ciudades Inteligentes de España, que recorrió las diferentes estrategias que estaban poniendo en marcha para avanzar hacia este nuevo modelo de ciudad, entre las que encontramos las siguientes:

Buscar y conseguir sostenibilidad económica, buscar respeto y ecología en su gestión, traer al ciudadano al centro de esta gestión, medir y poner a disposición del ciudadano toda la información de la que dispone la ciudad (Open Data), buscar y favorecer la colaboración público-privada y entre administraciones (público-público), y mejorar la gestión de recursos, movilidad, seguridad y servicios a las personas; todo ello apoyándose y empleando los nuevos recursos tecnológicos y favoreciendo el trabajo en red, el intercambio de experiencias y abriendo esta red a la iniciativa privada.
Si bien estos objetivos nos parecen muy interesantes, quizás cabe la duda acerca de cómo se pretenden alcanzar, habida cuenta de la enorme dificultad que suelen encontrar las administraciones públicas en este país para agilizar su funcionamiento y situarse en la vanguardia de una tecnología a la que con frecuencia se adaptan tarde, mal y arrastro.

Más claro nos quedó el papel que juegan en este nuevo escenario las grandes corporaciones privadas, pues la mesa contó con la participación de un miembro de Ferrovial, que enfocó cómo los intereses de su empresa podrían ayudar a las ciudades a avanzar hacia esta revolución inteligente, abogando por nuevos contratos de prestación de servicios basados en indicadores y evaluación continua de los mismos, así como la integración de contratos y servicios con una única empresa concesionaria, que favorecerían (además de sus intereses, obviamente) un gran ahorro para el ciudadano, una mejoría sustancial en la gestión y un gran avance en materia de innovación, empujando a estas empresas a evolucionar y luchar por cumplir objetivos de la manera más eficiente posible al darles libertad para optimizar recursos.

Resumiendo, se podría afirmar que esta nueva moda de las Smart Cities o Ciudades Inteligentes, trata de afrontar la actual situación de falta de liquidez municipal y recorte en la prestación de servicios públicos de una manera inteligente minimizando el impacto en el ciudadano y creando nuevas oportunidades de negocio para las empresas que colaboran con las administraciones públicas (especialmente corporaciones municipales). Además se pretende acercar al ciudadano a la gestión, abriendo nuevas vías de control, acceso a la información y facilitando la difusión del talento residente en el medio urbano. Esto último quizás aún planteado de un modo muy difuso, parece lejos de alcanzarse, más aún cuando buscamos información sobre esta Red de Ciudades Inteligentes (RECI) y apenas encontramos algunas noticias escuetas acerca de su fundación el pasado mes de Junio. Ningún perfil en redes sociales, ni página web y ningún otro medio de conexión ciudadana 2.0, nos hacen sospechar cierta incapacidad en la difusión de la iniciativa. Mal comienzo para un proyecto que pretende ahondar precisamente en estas vías.

Como conclusión, no querríamos dejar de mencionar la presentación de Vitoria-Gasteiz como European Green Capital 2012, pues sí representa un ejemplo claro de buena gestión y políticas inteligentes que propician el avance hacia una ciudad más habitable, respetuosa y sostenible. Resulta evidente que para conseguir transformaciones urbanas tan radicales y fundadas como la de Vitoria, es necesario un compromiso político y ciudadano absoluto, durante un largo periodo de tiempo y con una voluntad férrea para mantener los objetivos claros en todo momento, demostrando que no es necesario vestir estas iniciativas con nombres y publicidad vistosa, ni envolverlos de un aura de modernidad e innovación, sino que se trata de marcar objetivos y comprometerse a su cumplimiento involucrando a todos los estratos de la sociedad.